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OPINIÓN

13-09-2018

"Catamarca, una llave económica y cultural" por Julián Denaro y Juan Roger


Es sabido que Argentina, la economía nro.20 del mundo dentro de 200 países, 8va en superficie y 30º en población, tiene un inmenso caudal de riquezas que emergen como un potencial futuro de incalculable potencial. Argentina es uno de los principales productores de alimento del mundo al producir alimento para aproximadamente 500 millones de personas, teniendo una población de 44 millones y quedando ese excedente para la exportación, que posibilita una considerable entrada de dinero al país, capaz de financiar desarrollo industrial y mejoras en términos de disminuir la inequidad en la distribución de ingresos, aumentando la participación de los sectores populares en la riqueza generada por el conjunto. Dentro del rubro gastronómico, nuestro país se encuentra en los eslabones más altos de las calificadoras internacionales, con importantes premios a productos tales como vinos, aceites y carnes, para no abundar en detalle en esta presentación del escrito. Intentando que este texto sea claro, completo pero a la vez sintético, se pondrá el acento en dos cuestiones particulares que atraviesan en sentidos múltiples a la sorprendentemente bella y rica provincia de Catamarca, esto es, la industria del turismo y los recursos y reservas naturales, para luego relacionar las cuestiones sociales, culturales y de organización social, entrelazadas con la integración regional de nuestra grandiosa Nación.

La provincia de Catamarca tiene una superficie algo mayor a los 100.000 kilómetros cuadrados, siendo más grande que países como Portugal, Hungría, Austria, Corea del Sur o Emiratos Árabes, y del tamaño aproximado de naciones como Bulgaria, Cuba o Guatemala. Pero no es sólo una cuestión de tamaño sino de riqueza cualitativa y cuantitativa. Por eso, para describir los puntos que se desea enfatizar, mejor ir al grano, punto por punto.

El Turismo es una Industria Transversal, lo que significa que es una Industria generadora de Industria, es decir, que al incrementarse la actividad turística, también lo hacen otras industrias de manera directa e indirecta. Al aumentar la cantidad de visitantes a una región del país, procede a ampliarse la capacidad hotelera y gastronómica, mejorarse las rutas y carreteras, estimularse la producción regional y las artesanías autóctonas y características de la zona, todo lo cual incrementa los niveles de empleo y de generación de riqueza genuino, además del ingreso de dinero proveniente desde el exterior, gracias a extranjeros que vienen a maravillarse con la tan imponente, diversa y particular provincia del norte argentino. Las montañas de colores y las lagunas de colores que embellecen cada paso de la cordillera catamarqueña son un imán para cualquiera que se sensibiliza con paisajes únicos que la naturaleza puso allí, más que en ningún otro lado. De hecho, Catamarca tiene 14 seismiles – montañas de más de 6.000 metros sobre el nivel del mar –, mayor cantidad que ninguna otra provincia, incluidas Mendoza, San Juan, La Rioja y Salta. Catamarca tiene la segunda cumbre de América, el Pissis (6884msnm), de apenas setenta y algo de metros menos que el Aconcagua (6962msnm). Pero la altitud y la cantidad tampoco son suficientemente explicativas, aunque sí sugieren algo acerca de las imponentes e impactantes vistas que dejan sin aliento a los visitantes.

En la Región de Tinogasta, se encuentra la ruta de los seismiles, o Paso de San Francisco, que es una ruta de 200 km totalmente asfaltada en estado impecable que va desde Fiambalá hasta el límite con Chile, ascendiendo en menos de tres horas con vehículo básico desde los 1600 msnm hasta los 4700 msnm, atravesando montañas de colores, el inmenso desierto, y la vista a los seismiles con carteles al costado del camino que identifican cada una de las montañas, con vista a lagunas de colores. Las Termas de Fiambalá son un complejo de piletas entre montañas, regadas por aguas subterráneas, y con instalaciones en las cuales se puede degustar empanadas, cordero y chivito, regado a su vez con vino catamarqueño, y una majestuosa vista al valle. El Museo del Hombre, Mineralógico y de Alta Montaña, en Fiambalá, también ofrece material de estudio y de descubrimiento que satisface todo interés, así como visitar las Bodegas de Altura y los Olivares. Asimismo, la excursión en 4x4 al Balcón del Pissis, que atraviesa lagunas de colores, lagunas llenas de flamencos, montañas de colores y que arriba a un inmejorable mirador de la segunda cumbre de América, es para muchos una de las más impactantes excursiones de montaña del mundo.

La ruta 40 Catamarqueña, por su parte, tiene como particularidad a sus magestuosas montañas, pero aquí debe destacarse que en suelo catamarqueño se encuentran las Ruinas del Shinkal del Imperio Inca, que conmueven por su ubicación y diseño. Santa María de Catamarca, asimismo, está situada en el Valle de Cafayate, el cual comparte con las provincias de Salta y Tucumán – donde se encuentran las Ruinas de los Quilmes, construida por otro de nuestros pueblos autóctonos –. Santa María, además de la inmensidad de sus paisajes y colores, también ofrece visitas a Bodegas de altura con viñedos a 1800 msnm, fábricas de productos con Leche de Cabra, como los famosos Quesos de Cabra, Cervecerías artesanales y complejos de belleza increíble.

Pues bien, la provincia de Catamarca, en cuanto al clima, se puede dividir por sus características entre el este, húmedo y con mucha vegetación, y el oeste con clima semidesértico y desértico. San Fernando del Valle de Catamarca está ubicada al este de la provincia, más cercana a la selva tucumana, razón por la cual es muy verde y mucho más lluvioso que el oeste provincial, con su impresionante Cuesta del Portezuelo que se recorre en vehículo particular.

Antofagasta de la Sierra, para muchos considerada como uno de los puntos más bellos de todo el país, es el departamento más grande de la provincia de Catamarca. Su cabecera departamental está a 3200msnm y cuenta aprox. con 1200 habitantes; posee un clima desértico y un potencial turístico único, ya que ahí se encuentra el Campo de Piedra Pómez, que sólo hay dos en el mundo, y el volcán más grande del mundo con 40 km de diámetro, además de las lagunas de altura y toda la fauna silvestre. En ese departamento está la reserva Laguna Blanca de aprox. 7700 mil hectáreas, declarada por la UNESCO.

La gastronomía de la región está en el más alto nivel. Los nogales, los viñedos y los olivares están dentro de los más considerados del país. El Aceite de Oliva y los Vinos alcanzan estándares de calidad internacional, como otras provincias de renombre en éstos menesteres. Pero la cuestión es, justamente, que Catamarca no está promocionada para el turismo, cuestión que convoca a una reflexión.

Aunque valdría un desarrollo más extenso y trabajado para ser lo suficientemente explicativo, queda expuesto que por su potencial turístico, Catamarca tiene una gran oportunidad de desarrollo, aunque las políticas provinciales no se han orientado en ese sentido. Para que tal desarrollo se concrete, es necesaria la participación del estado provincial creando las condiciones para que el sector privado pueda invertir. Algunas de las acciones necesarias son: crear líneas de crédito accesibles, mayor frecuencia de líneas aéreas comerciales, conciencia social sobre lo que significa económicamente el turismo, incentivar el cambio cultural sobre el empleo público (que es visto como la única salida laboral) etc. Se requiere, por cierto, una apuesta fuerte en publicidad para posicionarla como destino turístico. Sin embargo, pareciera ser que como esta apuesta es hacia mediano plazo, no es vista como redituable en el aspecto electoral inmediato. En este sentido, habría que incentivar la visión social, cultural, solidaria y el espíritu político con sentido trasformador, anclado en valores más profundos y perdurables que la inmediatez de los resultados de las próximas elecciones dentro de uno o dos años, según el momento.

En contraposición a esto, la provincia desde hace años apuesta al desarrollo minero, el cual no favorece el crecimiento económico de los pobladores, los cuales han visto por décadas cómo las riquezas minerales fueron extraidas del lugar dejando devastación ambiental y consecuencias adversas para la salud de los lugareños. Esta matriz económica no es la salida más deseada para el pueblo catamarqueño, ya que no crea empleo genuino y sustentable, dejando todo en condiciones paupérrimas. La industria minera requiere la revisión soberana de los contratos vigentes, para que su explotación esté ajustada a normas ambientales precisas, así como a relaciones económicas convenientes para la provincia, redundando en un beneficio para toda la comunidad provincial.

El blog “Tinogasta por la vida” http://tinogastacatamarca.blogspot.com.ar/ nos ofrece reclamos como los que siguen a continuación:
A ellos no se los votó para auspiciar la contaminación y saqueo de las megamineras. Por lo menos, eso no figuraba en sus plataformas. Fueron acomodándose con el correr de las circunstancias a la voluntad de un gobierno provincial obstinado en darles carta blanca a las empresas y a los allegados de las empresas. Y como los políticos siempre especulan con el futuro posible que les aguarda, enseguida olfatearon que era de conveniencia para ellos ponerse del lado que sopla el viento del poder (...) avalando la política minera con la que se intenta avasallar a la entera provincia de Catamarca, a poner la firma en los acuerdos que abrirán la tranquera para que, más allá del litio, todo tipo de minerales sean ofrecidos a la voracidad de las empresas extranjeras. Incluso el uranio, que tan malos recuerdos nos trae a los tinogasteños.
Casi todo el mundo sabe hoy que el litio es un metal muy liviano, que sirve para fabricar las baterías recargables que llevan los dispositivos electrónicos portátiles y que también empiezan a ser utilizadas para impulsar los nuevos vehículos eléctricos y almacenar energía renovable. Incluso bastante gente sabe además que los salares de la puna sudamericana contienen enormes reservas de litio, una materia prima “estratégica” que en los últimos años no hizo más que aumentar su precio internacional, “atrayendo” inversiones extractivas directas de todo el globo.
La zona comprende las Lagunas Aparejos, Las Tunas, Azul, Negra, Verde y Tres Quebradas. La Laguna Aparejos es sitio de nidificación de la Patria Grande, más conocida como Flamenco Andino. El asambleísta Roberto Lovera dijo que es preocupante porque “abarca una zona que está inserta en (…) un lugar protegido por convenios internacionales para cuidar Las pocas reservas de agua dulce (….) Allí hay lagunas y glaciares (…) Es uno de los siete lugares del mundo donde se protegen los flamencos y zona de reserva de la biósfera para investigación a nivel mundial”
http://www.telam.com.ar/notas/201610/166400-en-tinogasta-alertan-por-trabajos-en-un-yacimiento-de-litio-en-una-zona-de-reserva.html

La industria turística, por el contrario, genera empleo independiente, de acuerdo a las posibilidades de cada uno, y sobre todo si se ofrecen créditos blandos para los emprendedores con cifras significativas. La apuesta por el turismo dará frutos para la mayor parte de la sociedad, ya que genera empleo genuino sin crear dependencia del estado y siendo ínfimo su impacto ambiental, ya que no genera consecuencias sobre el medio ambiente que dañen la salud. Es, sin dudas, el objetivo que debe seguir como provincia para favorecer a la mayor cantidad de habitantes con esta actividad sustentable y de acceso para todos. Pero además, favoreciendo condiciones para la conectividad de una Argentina unida e integrada.

A su vez, si el desarrollo de la Industria del Turismo en la Provincia de Catamarca se lleva a cabo, tanto para turismo interno – argentinos recorriendo nuestro propio país – como para turismo receptivo – extranjeros visitando nuestras hermosas tierras –, estaríamos generando mejores condiciones económicas, culturales, financieras y sociales en general. Por el lado de las finanzas, el ingreso de divisas proveniente de las exportaciones de turismo – gente de otros países gastando dinero en nuestro país –, consigue financiar desarrollo e inversiones generadores de empleo y de actividades múltiples. Por el lado del desarrollo económico, la integración de distintos sectores productivos de nuestro país solidifica y consolida cualquier plan de crecimiento sustentable. En cuanto a lo cultural, significa cultivar el amor por lo nuestro, alimentando la revalorización de nuestros pueblos autóctonos así como las industrias crecientes que, al mismo tiempo, generan divisas provenientes de las exportaciones de vinos, aceites de oliva, nueces, aceitunas y muchos otros productos que la riqueza de estas tierras permite facilitar a los productores, además de destacar el enorme caudal de dinero que ingresa por el sector turismo de manera directa, resaltando que el tamaño de la provincia, que se enuncia en términos relativos desde el principio de este artículo, se condice con una llamativa variedad de paisajes y riquezas.

Para finalizar, se propone cuidar la inmensa e invaluable cantidad de riquezas minerales que no podemos permitir que nos extraigan consorcios financieros de capitales multinacionales, sin que quede más que contaminación en la provincia. Una estricta regulación y control son necesarios para dar vida a todo lo demás. Recursos hay de sobra para que aprovechemos nosotros, los argentinos, en vez de que se sigan enriqueciendo los capitales extractivistas del exterior. Y cuando se dice que aprovechemos los argentinos en general, viene bien enfatizar que el resultado implica una mejor calidad de vida para el pueblo catamarqueño. Ambas cosas deben quedar claras.

Además de todo esto y como política de Estado, debe efectuarse un celoso cuidado de nuestros productores locales, pequeños y medianos, abasteciéndolos de créditos blandos y la ayuda necesaria para estimular la cantidad y calidad de la elaboración de productos regionales y de exportación, generando divisas para el país, en conjunto con el sector turismo que ya fue desarrollado enfáticamente.
https://www.facebook.com/EconomiaPoliticaConJusticiaSocial/

JULIÁN DENARO – JUAN ROGER
16 de marzo de 2018

JULIÁN DENARO (1976), Graduado en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, es Profesor en las Universidades Nacionales de Buenos Aires (UBA), del Oeste (UNO) y de La Matanza (UNLAM). Es autor de las obras “LOS PROBLEMAS DE LA MACROECONOMÍA”, publicada en 2008, “LOS OBJETIVOS DE LA MICROECONOMÍA”, publicada en 2013, “ECONOMÍA POLÍITCA CON JUSTICIA SOCIAL”, publicada en 2013, “MACROECONOMÍA PARA EL CRECIMIENTO INCLUSIVO”, publicada en 2015, y “DEL PAÍS DIVIDIDO A LA REVOLUCIÓN CULTURAL”, publicada en 2017. Actualmente, es estudiante avanzado de la Licenciatura en Psicología en la UBA (restando cursar 2 materias) y es Doctorando en Ciencias Económicas en la UNLAM

JUAN ANTONIO ROGER, Licenciado en Ciencias de la Educación y Maestro de Enseñanza Básica. Además, es Operador Turístico de Excursiones y Travesías 4x4

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