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INTERNACIONALES

19-06-2018

Ya está en prisión para cumplir su condena el cuñado del rey de España


Iñaki Urdangarin (50), cuñado del rey de España condenado a casi seis años de cárcel por corrupción, ingresó ayer en prisión, culminando una larga saga judicial que llegó a desestabilizar la monarquía.

El marido de la infanta Cristina de Borbón, hermana del rey Felipe VI, ingresó en una cárcel ubicada junto al pueblo de Brieva, a 108 kilómetros al norte del Madrid, a la mañana temprano. Urdangarin, un ex medallista olímpico de handball, es el único hombre en esta prisión para mujeres, con capacidad para 162 presos y a una hora y media por carretera de Madrid. Ocupará por tanto un módulo individual en esta prisión, que pudo elegir, como es habitual en el caso de aquellos condenados que reciben la pena estando en libertad.

Con el ingreso en prisión se cierra una saga que comenzó en 2010, en plena crisis económica, cuando se conocieron los primeros detalles de un caso que dañó seriamente la percepción pública de la monarquía española y contribuyó a que el suegro de Urdangarin, el rey Juan Carlos I, abdicara en su hijo Felipe en junio de 2014.

El rey Felipe, sin embargo, se encargó de evitar en buena medida el foco de los medios españoles sobre su persona ya que, junto a su esposa, la reina Letizia, se encuentra de visita en EE UU, donde hoy serán recibidos por el presidente Donald Trump.

Urdangarin tenía plazo hasta ayer para ingresar en la cárcel, después de haber sido condenado el martes pasado a 5 años y 10 meses de prisión por el Tribunal Supremo español. Urdangarin fue hallado culpable de malversar en beneficio propio, junto a su socio Diego Torres, millones de euros donados por organismos públicos al Instituto Nóos, una fundación sin fines de lucro que él presidía.

Los hechos tuvieron lugar entre 2004 y 2006 principalmente en las islas Baleares, y le valieron la condena por “los delitos de prevaricación continuada y malversación, tráfico de influencias, fraude a la Administración y dos delitos fiscales”, según indicó el tribunal en un comunicado. La pena de prisión del Tribunal Supremo, en segunda instancia, supuso una leve rebaja respecto a la condena pronunciada inicialmente en febrero de 2017: seis años y 3 meses de prisión, además de una multa de 512.000 euros.

A su vez, la infanta Cristina se convirtió durante el proceso en el primer miembro de la actual familia real en sentarse en el banquillo de los acusados por presuntos delitos contra la Hacienda pública, aunque fue absuelta. No obstante, el Tribunal Supremo confirmó su responsabilidad civil como beneficiaria de las ganancias obtenidas por su marido, y le impuso una multa. (AFP, EFE y AP)

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